Un artículo de Valeria Franco
A semanas del inicio de mi residencia artística en el Palazzo Monti (Brescia, Italia) en septiembre de 2025, llevo maletas cargadas de agujas, hilos, sueños e interrogantes: sobre “la obra”, lo que me impulsa a llevar adelante cada una de ellas, y el tejido de posibilidades que se abre al ponernos en contacto y entrelazarnos con artistas/seres humanos de distintas culturas y realidades.

En mis obras, exploro temas relacionados con la memoria, la identidad y el diálogo entre el pasado, el presente y los futuros posibles. Por ello, y como apasionada de la historia y artista que utiliza registros históricos como parte de su práctica, me fue emocionante navegar (virtualmente aún) las narrativas y cimientos milenarios que habitan la historia de Brescia, no solo en sus museos y arquitectura, sino en sus petroglifos y misterios ocultos. Esperando con ansias conocer en persona estos espacios, para crear y recrear nuevas obras con la inspiración que desde ya siento.
Llevo los saberes que fui incorporando en los últimos años, algunos muy relacionados a las raíces culturales de mi país, como los bordados de ao po´i y el tejido de ñandutí; con una inmensa apertura además, al aprendizaje y la exploración de nuevas técnicas y saberes que espero integrar a mi práctica artística.

Llevo bocetos e ideas en los que estuve trabajando durante los últimos meses, con la misión personal de recolectar objetos e imágenes por el camino, que puedan nutrir ese sustrato que preparo como trama esperando su urdimbre (o viceversa).
Para ello, literalmente tengo planeado explorar ferias callejeras y de antigüedades, incluso antes de mi arribo a la residencia en búsqueda de esos “objetos encontrados” que espero dialoguen y se integren a mi obra. Con mucha emoción, estoy segura que serán semanas de mucho crecimiento y que sin duda marcarán mi camino.
En 2024, Valeria Franco fue la ganadora del Premio Open Borders, que se entrega en el marco de Oxigeno Feria de Arte.

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